Que sí, que ya, que como decía tu madre, esto se va a acabar. Son todas suposiciones, calendarios a rayas de los mayas, apocalíptic@s del mundo unidos. Pero por si acaso, ahí va una lista de sugerencias para hacer antes de la hecatombe. Recuerda que si mueres este año, con choque de satélites o sin ellos, (porque siento recordarte que somos tan mortales como Christopher Lambert), deberías haber intentado hacer alguna de estas cosas, ¿no crees? Y si no, al menos, como cantaba Chavela, “que el fin del mundo te pille bailando”.

Son todo suposiciones

1. Montar una coreografía en tu salón

Tú solo sí puedes y con amigos también. Antes de morir hay que danzar como malditos, frente al espejo, a tope con la cuchara que hace de micro, encima del sofá, con tu(s) colega(s), o si tienes bicho con bicho. Disfrázate de algo muy loco, píntate como una puerta, rememora las actuaciones de salón a las que tus padres asistían con paciencia infinita, (en mi caso, mis héroes a imitar eran Michael Jackson, Madonna y Mecano. Efectivamente, los 80 de los niños españoles fueron así de tremendos). Y canta a grito pelado, que si no se acaba el mundo, tu público imaginario te ovacionará como si se fuera a acabar.

2. No llamar a todo dios para decirles que les amas

Si no lo has hecho ya olvídate, ahora suena a excusa apocalíptica. Eso sí. Hoy, mañana y siempre deberías empezar a dejarles pequeños signos de amor, valen buzones, mesas de curro, notas tontas, regalos de los chinos, vídeos sorpresa, cartas anacrónicas, mails crónicos, un bote de aceitunas con lazo, (a mi amiga Henar le pirran las aceitunas), cualquier cosa que tengas a mano, que hagas a mano o que signifique esa mano que a veces se nos olvida tender.

no llamas

3. Aprovechar y decirles a los que no amas que NO les amas

Ya que va a dar igual, por qué no te das el gusto y le dices a ese imbécil que se creyó que era la última cocacola del desierto que se lo montaba fatal, pero fatal, (¿lo he dicho en alto?), o a esa jefa loca que menos mal que se acaba el mundo porque si no se te iba a acabar la paciencia a ti, por qué no aprovechas, te curras una pancarta y te manifiestas en el Ministerio que prefieras, o te manifiestas en tu pasillo, como decía Woody Allen en “Sin plumas”.

Manifestación

4. Revisitar esa peli que te hacía llorar, reir, o las dos cosas

Puede que te vuelva a provocar lo mismo, o justo lo contrario, puede ser que lo que en su momento te hacía llorar ahora te haga reir, o lo que te hacía reir ahora te haga llorar, a mí me pasó cuando volví a ver con un novio que tuve a los 20 (desde aquí un saludo a Alberto), la peli que mi hermano y yo veíamos hasta tostar el vhs, “El Corsario Negro”. Pero es que la vida ha sido eso desde los mayas: las mismas historias, diferentes sensaciones. Yo voto por “Qué bello es vivir”, que siempre la ponen en Navidad, ¿cuál es la tuya?

5. Tocar un árbol

Sí. No es que tengas que volverte hippie, pero ¿cuánto hace que no posas la mano sobre la corteza de uno?. No tienes excusa, ni siquiera en las grandes ciudades han dejado de darte sombra. Ellos estaban antes que tú y a lo mejor nunca plantas ninguno, así que dale, atrévete a hacerlo. Y no te averguences, yo abracé al único árbol a kilómetros a la redonda que había en el Sáhara y te puedo asegurar que fue de las mejores cosas que he hecho en mi vida.

6. Subir a una azotea o sucedáneos

Está bien, como va a ser el fin del mundo te desvelaré algunos de mis sitios favoritos para ver los tejados, ventanas, luces y sombras de algunas de las ciudades en las que vivimos y que laten desde las alturas. Se admiten más lugares secretos.

Azotea de la Cruz Roja de Calle Minas (Madrid). Es gratis, casi nadie va, hay wifi (¿pero quién quiere wifi con esas tejas madrileñas?, si la necesitas igual sí que te mereces el fin del mundo), y es increíble el silencio y las vistas.

Las tetas de Vallecas (Madrid). Sí. El nombre es terrible. Las colinas y las vistas no.

El funicular que lleva a Artxanda. Vamos. Sube. Bilbao desde arriba es increíble.

Cualquier punto desde las murallas de Cagliari. Sí, yo fui con un vuelo super barato con mi amiga Bárbara, y subirme a horcajadas para ver el mar y sus maravillosas cúpulas hizo que me olvidara de todo lo demás. Cagliari qué hermosa eres.

Cagliari

7.- Grabarte

Woody Allen a la grabadora: Bueno (suspira), hay varias cosas que … que creo hacen que valga la pena: ¿cuáles? Bien, para mí, yo diría: Groucho Marx, por decir una … Wille Mays… el segundo movimiento de la sinfonía Júpiter… y Louis Armstrong… las películas suecas, naturalmente … La educación sentimental de Flaubert… Eh, Marlon Brando, Frank Sinatra. MMM… Las increíbles manzanas de Cezanne….. La cara de Tracy. (Manhattan).

¿Por qué no te haces un Cosas que nunca te dije o un Manhattan y rememoras las cosas que te gustan y/o lo que no le dijiste nunca al desamor de tu vida?

8. Darte un festín

¿Por qué no vas al mercado y te haces un menú absurdo repleto de todas las cosas que más te gusta comer en el mundo? Y vas y te las cocinas, las coronas con tu bebida favorita, te atiborras con el postre prohibitivo, te tomas esa copa con la que llorarías al paladearla y vuelves a la carga, a comer sin parar como si el mundo se fuera a acabar…

Granada

9. Bailar un agarrado con tu padre/madre/hermano

Elige alguien de tu familia, esa a la que no has elegido, pero que irremediablemente amas, pon ese tema ñoño que le gusta, levántate, agárrale, pégate a su cuerpo y dale. No tengo nada más que añadir. Bueno sí, que bailar un agarrado con mi padre y procurar no pisarle mientras escucho su respiración es una de las cosas que quiero repetir fijo antes de que se acabe el mundo.

bailas agarrado

10. Reirte con esa movida que te hace gracia y es terrible

La tenemos todos. Te abochorna reirte con esa caída, ese humor negro, ese recuerdo patoso, pero te ries. ¿Cuántas veces lanzas una carcajada al día? Pues aprovecha y hazlo, es lo único que te queda, morirte de risa.

risas

11. Convocar una reunión de amigos

Mira: ya que vamos a morir, que sea con amigos. Porque para eso ellos han estado en mudanzas, en ataques de clínex sentimentales, en karaokes de madrugada, en los pasos de adolescentes a eternos adultescentes, a las duras y en las maduras, y quiénes si no ellos te van a hacer reir y van a ser tu mejor público. Que no te den las uvas antes de hacerlo.

12. Tocarte

Y sí, dar vueltas y vueltas sobre un colchón, en una playa paradisíaca, incluso en un ascensor y experimentar lo que los franceses llaman “petite mort” antes del eclipse sería una de las 12 cosas esenciales que deberías hacer antes de que se acabe el mundo. Pero claro. A no ser que te vayas a este búnker, a lo mejor no tienes tanta suerte. O sí.

¿Qué tal si te quieres un poquito tú?

TOCATE

Imagen destacada de Ben Rostad. El resto de imágenes son todas propiedad de la autora del post, cedidas para la ocasión.


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Laura Corpa

Sobre Laura Corpa


Periodista, social media manager, fotógrafa, reportera, funambulista e insomne. Si quieres ver mi Currículum puedes hacerlo en mi web. Y también visitar mi blog