El 31 de diciembre, justo doce horas antes de recibir este año 2013, tuve que tomar una de las decisiones más difíciles de mi vida. Mi perra Fiona, una labradora de 8 años diagnosticada con un carcinoma terminal, y con pronóstico de 15 días de vida; luego de 4 meses de luchar como una jabata, se rindió y me obligó a rendirme y a dejarla marchar.

Supongo que todos los que quieren a sus perros y los integran como un miembro más de la familia dirán lo mismo. Pero para mi mujer y para mi (y luego para mi hija), la negra era especial. Además de un montón de sueños y esperanzas, es lo único que nos trajimos de Argentina al dejar el charco atrás. Una bola de pelos de menos de un año, a la que le pagamos el pasaje con dinero prestado. No teníamos ni para comer, pero estábamos los tres juntos.

Aún es muchísimo el dolor, pero cada día que pasa, siento que los años que pasamos con esa perra me han enseñado tantas cosas, que sería injusto querer taparlas por aliviar la tristeza de este momento. Si no has tenido, no tienes, o no quieres tener perro, comprendo que no entiendas (y hasta te mofes) de esta entrada. Claramente mi artículo no va dirigido a ti.

A los demás, y aunque sea a modo de homenaje, quisiera contaros una docena de cosas que aprendí teniendo un perro.

1. No debes ser egoísta

Desde que nacen, y hasta que mueren, necesitan de ti. Por lo tanto, no puedes pensar sólo en ti. Si un domingo prefieres quedarte echado en la cama sin siquiera quitarte el pijama, olvídate de tener perro.

2. Debes aprender a ser un líder

Necesitan comida, ejercicio, cuidados veterinarios y amor. Si quieres que te respeten, empieza tú por respetar y satisfacer sus necesidades.

3. Debes tener paciencia

Dependiendo de la raza, pero hasta que no son adultos, los cachorros son cachorros. Eso quiere decir que destruirán todo lo que puedan, y les dejes. Tener perro implica también tener paciencia para educarlos.

4. Aprende a ser consecuente en la educación

Con los perros no valen la doble moral y las flaquezas. Si prohibes una cosa, debe ser para siempre. Si no, toda tu autoridad se pierde. Si una vez le has dejado subirse al sofá, no esperes volver a bajarlo el resto de su vida. Esta enseñanza en particular, me enseñó muchísimo en el momento que nació mi hija.

5. Tienes que ser justo con los premios

Iván Pávlov en el siglo XIX estudio que para cada estímulo había una respuesta que se podía condicionar. Si premias sus conductas positivas, en lugar de castigar las negativas, verás cómo aprenden mucho más rápido. Lo mismo vale para los humanos. Muy distinto sería el mundo si en lugar de habernos educado a base de “no toques, no hagas, no digas”; nos hubiesen condicionado mejor para los estímulos positivos.

6. Debes ser responsable

Al igual que muchas cosas, tener un perro es una decisión de vida. Tenerlo implica todas las circunstancias de responsabilidad para con un ser vivo. No puedes abandonarlo, no puedes dejar de atenderlo y sobre todo; no puedes dejar de quererlo.

7. Nunca ataques si puedes solucionarlo con un gruñido

Jamás un perro bien educado te atacará sin algún aviso previo (guñido, expresión corporal, ladrido). Esto te enseña que antes de enfrentarte violentamente a alguien o algo, siempre es mejor intentar otras alternativas. En nuestro caso; ¿qué tal hablar?

8. No existe el rencor eterno

Puede que lo hayas castigado por la travesura más terrible. Que le hayas gritado, atado o encerrado. Si le demuestras al segundo algún síntoma de cariño, hará todo lo que esté a su alcance para volver a conquistarte.

9. A guardar para épocas de escasez

¿Sabes por qué guardan huesos en jardines si tienen oportunidad? Para tener una fuente de alimento por si les falta en el futuro. En esta época en particular, este dato de su conducta debería enseñarnos mucho.

10. A respetar a los mayores

Todo lo que pueden aprender, lo aprenden por comparación e instinto de sus mayores. Ni los perros más violentos de una manada se atreven a tocar al más anciano. Piensa en la última vez que le agradeciste a tus padres todo lo que han hecho por tu educación.

11. A no abusar de los más débiles

Jamás verás a un perro adulto hacerle daño a un cachorro. Por muy pesado y molesto que este sea. Esto te debería enseñar a no creer que la posición que ahora ostentas te legitima para creerte superior a nadie.

12. Disfruta de las pequeñas cosas de la vida siempre que puedas

No necesitan lujos, sólo amor, caricias, largos paseos al sol, juegos. Todo gratis y al alcance de cualquiera.

Si has pasado por algo parecido, al igual que yo, tal vez pienses que es injusto que nuestros perros vivan mucho menos que nosotros. Yo también lo pienso. Sin embargo, estoy convencido que los poco más de ocho años que Fiona nos regaló de su ternura y compañía; me han servido incluso a ser mejor padre, y sobretodo, mejor persona.

Si tienes las cualidades que se necesitan para compartir tu vida con un perro, aunque te toque soportar lo que a mi, no te prives de vivir los años que te regalen de su amistad y lealtad.
Nunca te arrepentirás.

Imagen destacada cortesía del autor del post.


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Emiliano Pérez Ansaldi

Sobre Emiliano Pérez Ansaldi


Director Creativo especialista en dirección de grupos. Formador y consultor en uso corporativo de Redes Sociales y Community Management Técnico SEO, Web Analyst e intento de evangelizador en Usabilidad web Docente outsourcing de Marketing digital y Social Media Marketing Mas de 18 años de experiencia en control y dirección de procesos gráficos tanto on como offline. Blogger por catarsis y proyecto permanente de fotógrafo