No hay más que ver las encuestas que año tras año le hacen no sé a quién para saber que todas ellas están equivocadas. Las mujeres no preferimos el dinero en los hombres a otra serie de características. Tch tch. Nosotras también tenemos ojos en la cara y, si bien, tras una conversación, puede que haya (otros) aspectos de los hombres que seamos capaces de apreciar, no hay una (yo no la conozco) que no haga evaluación de los especímenes con que se encuentra en su camino.
Está claro que no todas las ocasiones las pintan calvas para ello, por lo que no penséis que vamos con una lista por la calle tachando puntos… Quizá hoy nos fijamos en una cosa, mañana en la otra… De lo que estoy segura es de que todos estos puntos son comunes. Unas priorizaremos en unos y otras en otros, pero todas todas pasaremos por ellos en nuestros examenes.
Al grano. Uf, no, al lío:

1. El culo

Como bien decía la compañera Molinos el otro día, sí, queridos: nos fijamos (y mucho) en vuestras posaderas. No iluminan nuestros sueños por la noche, no llega la cosa a tanto, pero sí, nos perturba claramente el pensamiento.

2. La espalda

La espalda es eso que está un poco por encima del culo. Tiene su importancia, evidentemente. Además, es difícil dar con una espalda bien hecha sin que esté acompañada por otros elementos que la distorsionen: un cuello-muslo o unos brazos de levantador de pesas.
Las espaldas han de ser anchas, pero sin llegar a extremos absurdos… Es esa sensación, sutil, de que te tienen que abarcar al abrazarte pero sin hacerte daño.

3. Los dientes

No es que vayamos a abriros la boca como si fuerais caballos, pero sí: una buena dentadura dice mucho de su portador. Dientes grandes, pero sin pasarse, que estén más o menos en su sitio y blancos. No hace falta tampoco que sea la perfección, pero que denoten que por ellos pasa un cepillo de dientes al menos un par de veces al día.

4. Los labios

Los labios finos son como los pichas finas pero con neón. Me explico. Una puede intuir que alguien va a ser un picha fina, pero hasta el último momento, no lo va a poder saber. Sin embargo los labios están ahí. Saltan a la vista. No se pueden esconder. Los tíos de labios enjutos son tíos de poco fiar, es un hecho.
Ahora que tampoco molan los labios ultragruesos que los miras y piensas: “jurl, este me besa y me succiona”. Las cosas, en su justa medida.

5. El paquete

Un must.
Los atributos masculinos son a los tíos lo que el pecho a las tías. Es cierto que, a primera vista, puede engañar un poco… pero sólo un poco. No es frecuente, si hemos realizado una inspección concienzuda, que nos topemos con algo indeseado.

6. El pelo

El asunto capilar en los chicos es una cuestión no menor. Por este motivo, hay que dividir en dos este apartado: el pelo de la cabeza… y el resto del pelo.
¿Con o sin pelo? Si no hay pelo, no tiene por qué ser necesariamente un drama. Hay calvos bien atractivos… y calvos vergonzantes, como bien se ha comentado en algún que otro post. Hay señores con pelo que casi valía más que se quedaran calvos… cabezas cuidadas, peinadas (sin pasarse repeinando), con no demasiada gomina ni otros aditamentos. De caspas y tal ni hablo…

7. El afeitado

Seguimos descendiendo y sin salir de la cabeza nos fijamos en el afeitado. Si os afeitáis o no. Si es un afeitado diario o no. Si está apurado y bien hecho o no. La cosa, reconozco, va en gustos. Yo prefiero las barbas (cuidadas, por favor). La experiencia me dice que o el chaval se afeita antes de besarte o terminas con los morros como si los hubieras frotado con una lija, ¿que no?
Si usan cualquier otro adorno capilar: barba, bigote, perilla… en fin, lo que sea, pues que esté cuidado, recortado. Claro que tampoco nos van las movidas tipo Jaime de Mora o Dalí, así, en general. Eso es de snobs.

8. La depilación / no depilación

De nuevo una cuestión personal. Yo prefiero “al natural” por varios motivos y el principal siempre es: no soporto que los tíos tengan menos pelo que yo. Es fácil. La depilación facial me da grima: las cejas depiladas son un horror. Se pasarán de moda y luego os quedará esa forma ridícula para siempre.
El resto, exactamente igual. Ahora que se vuelve a llevar lo frondoso, ¿qué van a hacer toda esa cohorte de tíos que se han hecho la láser?
La única excusa para hacerse la láser en algún sitio es cuando los pelos de la nuca se juntan con los de la espalda… eso es feo siempre.

9. Las manos

Las manos grandes, por favor. Con dedos largos. También que sean anchas, pero sin pasarse. No hace falta que un tío tenga las manos de André el Gigante para que nos gusten sus manos. Que sepamos que puede ser poderoso con ellas… sólo si quiere y que a la vez sea capaz de hacer cosas con delicadeza, como cosquillitas en la nuca o tocar el piano… o…

10. Los ojos

Es radicalmente falso que las tías nos fijemos sólo en los ojos de los tíos. Sí, es lo que solemos ver primero, si nos presentan de frente y no te hemos visto de espaldas. Obvio.
Los ojos dicen mucho de las personas y podemos distinguir entre varios tipos de ojos, con sus respectivas cejas y ojeras (como en pack), pero de esto ya hablaremos otro día: pensad… ojos de gendarme francés, ojos de bobby inglés… os los dejo como pista… Los ojos caídos son de tíos tristes. No molan.

11. La ropa, en general

No miramos (al menos la mayoría de las tías con las que he hablado de estas cuestiones) las marcas, pero sí la indumentaria en general. Si combina una cosa con la otra: la camisa con los pantalones, éstos con los calcetines (si éstos, a su vez, están o no emparejados)… Y si ha sido comprada, al menos, en los últimos dos o tres años. Vale, con la ropa vintage se pueden hacer excepciones, pero en casos justificadísimos. No, el jersey tejido a mano por tu abuela no es sexy.

12. Los zapatos

Primero: limpios o sin limpiar. Esto ya habla por sí mismo.
Segundo: ¿pies grandes? ¿sabéis la relación que existe entre el tamaño de los pies y el tamaño de…? Pues eso. No hay más que decir.



¿Y tú, querida amiga? ¿En qué otras cosas te fijas? ¿Cuál es tu punto de fijación favorito? 😛
Fotografía destacada cortesía de Jiuck via photopin cc.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.