Recientemente me he decidido a dar el paso por fin. Tras estar encantado (en parte) con mi iPhone 4S y empezar a sufrir ciertos problemas con el iPhone 5, y tras mucho pensar si debería mandar al carajo a Apple en materia de móviles, me he hecho con un Nexus 6 y tras un par de semanas con él estoy encantado. Bueno, encantado no, lo siguiente.

He de reconocer que Android me daba cierta pereza. Tuve en su momento un HTC con Android 1.6 y, la verdad, como buen teléfono de gama baja era un cacharro que no valía para nada. Que sí, que muy chula la UI de HTC, pero tenía más carencias que el copón. Si a eso sumamos la tablet que tengo por ahí corriendo Android 4.2 y que no se puede rootear (gracias fabricantes), pues nos encontramos con que tenía mis reticencias. Pero las especificaciones del cacharro y una ofertica maja en Amazon dieron el empujón que había que dar. Así que, aquí me tenéis, con mi Nexus 6 de tamaño enorme por la vida. No, no es una review al uso, sino una serie de cuestiones que pueden empujar a hacerse con un Android en sustitución de un iPhone. Especialmente si tenemos en cuenta que Apple ha decidido abandonar el tamaño de pantalla perfecto y tener unas manos de tamaño superior al estándar ayudan mucho a manejar este tipo de adobes.

1. La facilidad para compartir

Ésta es una de esas cosas que ya había comentado con mucha gente y que, efectivamente, cuando curras en estas mierdas de las redes sociales es muy útil. Poder compartir desde cualquier sitio hacia cualquier aplicación es más que útil. Que sí, que iOS 8 lo tiene, pero no tan completo como sería deseable. Así que cuando necesitas algo, resulta que se hace y funciona.

2. Va fino, pero…

A ver, en el Nexus con 3Gb de RAM y cuatro núcleos con velocidad de reloj más rápidos que los de mi MacBook, pues obviamente va fino de narices. Si encima tenemos en cuenta que es un Android puro sin ningún añadido, podemos entender que no se gripe en ningún momento. Algo que en iOS no pasa si no estás con la última generación de los cacharros correspondientes. De hecho, mi iPhone 5 con poco más de un año está para el arrastre y se arrastra por iOS8 como si fuera uno de los primeros Android. Y eso que, según parece, Android 5.1 da sopas con ondas en rendimiento (a fecha de escribir esto, no me ha llegado la actualización OTA)

3. La integración con los servicios de Google

Pues sí. Vendemos nuestro alma a Google todos los días. De hecho, cualquier europeo medio tiene su alma vendida a Google con ese porcentaje de búsquedas que se hacen a través de su buscador, pero si sumamos que España tiene una penetración de móviles Android por encima del 80% (cerca de nosotros Alemania con más de un 70%), pues al final dices oye, si lo uso para todo, ¿qué más da? Realmente da un poco de coraje porque Google Now te mete cosas como en un ratito tendrás que ir saliendo, pero compensa si trabajas mucho con Google Drive, por poner un ejemplo, dado que va a funcionar todo sin mayores problemas. Que sí, que hay app para iOS. Creo que la abrí una vez y la desinstalé a los diez minutos.

Ah, por cierto, olvidarse de iTunes es una puta gozada.

4. Android “puro”

Después de la experiencia con HTC en su momento y gracias (nótese la cursiva) a Asus y su imposibilidad de rootear mi mierda de tableta low-cost, he de decir que tenía mis reticencias a lanzarme al mundo de Android. Y por eso me decanté por un Android puro sin mierdas posteriores que estuvieran robando RAM o espacio sin sentido. De hecho, incluso llegué a plantearme Windows Phone (y con buen criterio además) pero entre unas cosas y otras no me acababa de convencer. Y, sí, realmente Android puro es una buena opción. Incluso tras haber probado un Cyanogen por ahí en un móvil de entrada o incluso habiendo ROMs muy optimizadas como Rastapop, al final dije meh, lo dejo como está. Y es una buena opción. Ni siquiera usar launchers mola. Puro y duro. Eso sí, cambian muchas cosas respecto a iOS, especialmente la posibilidad de realizar cambios visuales a un click de distancia. Y, personalmente, me parece más útil tener una pantalla de inicio con las aplicaciones que usas y un menú de aplicaciones que todo un batiburrillo de pantallas.

5. Ambient Display y las notificaciones

Una de las cosas que más me molan de Android respecto a iOS es el Ambient Display. Y es que en lugar de encenderse brutalmente la pantalla, coge un brillo intermedio, te muestra que tienes una notificación pendiente de alguna aplicación y santas pascuas. Eso sí, por favor, que llegue ya 5.1 para poder usar el modo de silencio real, porque eso de que vibre el móvil cuando menos lo necesitas es un puto coñazo. Y, os lo confirmo, hay momentos en los que tiraría el móvil.

En cuanto a las notificaciones en sí, pues es verdad que el centro de notificaciones es menos intuitivo que el de iOS (no se puede negar), pero al final se le coge el tranquillo y la función de deshabilitar notificaciones de algunas aplicaciones está a tiro de piedra.

6. La interfaz

Aquí es donde sí podemos poner peros. Los iconos en una pantalla grande son demasiado grandes y, para mi gusto, Android sigue teniendo el mismo problema que tiene Linux. Que sí, que muy molón y muy software libre, pero algunas cosas siguen estando diseñadas por un cuñao o algo peor (sí, linuxeros, aceptadlo y asumidlo), aunque poco a poco van mejorando las cosas. Eso sí, Google aún tiene que coger el tranquilllo a las pantallas de más de 5 pulgadas para que los iconos se vean correctamente y no parezca que te van a comer por el tamaño que tienen.

7. La gestión de la música y los vídeos

Ehm… bueno, sí, eso. A ver, no nos engañemos, el iPhone es uno de los mejores reproductores para entretenimiento que existen (iPod mediante) si obviamos esa puñetera necesidad de usar iTunes para todo y esa puta manía de hacer que todo tenga que ser convertido si no lo juanqueas que no deja de ser un coñazo pardo. Y eso luego se nota en Android. Al final he tenido que instalar una aplicación de terceros (freemium, por cierto) para poder gestionar la música de manera más o menos decente. Y aún así no me convence. Eso sí, arrastrar y soltar para copiar cosas es taaaaaaaaaaaan maravilloso y sencillo…

8. El desbloqueo

Dos cuestiones: el desbloqueo con código requiere que confirmes el mismo. Algo incómodo acostumbrado a poner el PIN pero también útil si quieres pasar de los 4 dígitos que permitía el iPhone y, no nos engañemos, más seguro. El desbloqueo por patrón es bien, pero en una pantalla grande hacer algo más que una L puede ser complicado (sobre todo si eres de usar pulgares como soy yo). Y el rollo de los dispositivos de confianza es una gozada. Conectas un dispositivo Bluetooth que uses habitualmente y el sistema simplemente se desbloquea al deslizar. Claro que si quieres ocultar cosas de tu móvil a ojos indiscretos puede ser un cristo si estás cerca 😛

9. Adiós a los cuelgues durante las llamadas

Sí, ese ha sido mi mal desde el iPhone 4. Las llamadas se gripaban de manera aleatoria a partir de un minuto de duración. Cuando digo que se gripaban es que el micrófono dejaba de oírse (y comprobado que estaba activado, payos) con lo cual desde mi lado sólo se oía silencio. Unas risas cuando necesitas un teléfono para hacer llamadas también. Que, a ver, el iPhone es un aparato muy molón pero un teléfono bastante mediocre. De hecho, hubo un momento en el que casi me paso a un dumbphone, no os digo más.

10. Los ajustes

Esto sí es una de esas cosas a las que me costará acostumbrarme. Molan, están conseguidos, accedes a ciertas cuestiones avanzadas que Apple no te dejaría tocar jamás, pero… Da la sensación como de faltar algo siempre. La gestión de las redes, por ejemplo, siempre me ha parecido en Android un poco más compleja de lo que debiera (compleja, fea…). Es decir, acceder a las opciones avanzadas no está logrado. Y eso que ahora se ha simplificado mucho y acceder a ciertas cosas es muy sencillo, pero aun así, sigue adoleciendo de ciertas carencias. Por ejemplo el tema de las notificaciones, para mi gusto es demasiado enrevesado. Y, sí, sé que Android ya puso el centro de notificaciones mucho antes que iOS, pero ya lo podría haber mejorado una miaja, ¿no?

11. La navegación en el sistema

Una cosa que sí se me hace raro es lo de los botones que te permiten volver para atrás (el de abajo) y más para atrás (el de arriba), lo que al final acaba siendo un coñazo cuando estás en aplicaciones que son una recontraconchuda mierda (Twitter, no miro a nadie). Eso por no hablar de que a estas alturas no puedas usar el gesto de arrastrar hacia la derecha o la izquierda para moverte adelante o atrás (o que yo no sepa cómo activarlo, que también puede ser).

12. Adiós botón físico de inicio

Pues sí. Un problema menos. Cuando usas mucho un iPhone (mucho de muchas veces y mucho durante más de un año) el botón de inicio suele fallar. Conoceréis mucha gente que tiene las opciones de accesibilidad de iOS activadas precisamente porque el botón de inicio les falla (que muchas veces es un problema de software de fácil solución, por cierto) y esto se puede evitar en muchos dispositivos Android, que usan la pantalla como botones. Que conste que, aún así, a veces pulso la pantalla apagada justo en el lugar en el que debería estar el botón de inicio, pero oye, son manías.

Bueno, pues realmente todo esto tiene una conclusión: evitad ser haters y dad de vez en cuando un poco de cambio a vuestras vidas. De lo que estoy seguro es de que mi próximo teléfono seguramente no sea un Nexus, casi seguro que no sea un Android y, salvo que cambien las cosas mucho, no será un iPhone. Y, que conste, que estuve bastante tentado de lanzarme a Windows Phone, pero el tema de las aplicaciones me tiró un poco para atrás (sobre todo las que uso para trabajar). Así que no lo penséis mucho y, lo dicho, id cambiando de vez en cuando que es bueno.

Imagen destacada de DibaniMedia vía Shutterstock.com


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J. Esteban Mucientes

Sobre J. Esteban Mucientes


Conocido como @mediotic, es consultor freelance, enfocándose en los medios sociales, especialmente mostrar a través de la formación la utilidad de las redes sociales para cualquier tipo de negocio o colectivo colaborando de manera estable con Vital Innova. Escribe en su blog mediotic.info, en el que da salida a temas relacionados con el Social Media y temas de primera ayuda para gestionar redes sociales (aparte de denunciar el humo). Según parece, pertenece a la Junta Directiva de AERCO-PSM. Vamos, que lo mismo te descose un roto que te rompe algo ya cosido. O algo así