Jerusalén, la capital de Israel es una ciudad extraña. Preñada de historia, pero de una historia que no se queda encerrada en sus piedras, es una historia que permanece viva, y a veces, de forma sangrienta. Aquí encontrarás la cuna del judaísmo y el cristianismo y también uno de los lugares más sagrados del Islam. Yo pasé una semana en Jerusalén y aquí os dejo una lista de consejos para cuando visitéis la ciudad.

1. No te pierdas las visitas a los túneles del Muro de las Lamentaciones

Lo que se conoce como el Muro de las Lamentaciones es sólo una pequeña parte de todo el muro que está escondido bajo las viviendas del barrio musulmán. Hay visitas guiadas al interior y se pueden reservar en la propia plaza del muro. En el Muro de las Lamentaciones, por cierto, es toda una experiencia asistir al inicio del sabbat el viernes al atardecer.

2. Jerusalén desde las alturas

Para ver Jerusalén desde las alturas no hace falta ir hasta el Monte de los Olivos o recorrer las murallas en el paseo que sale de la Puerta de Jaffa. La Lonely Planet recomienda subir por unas escaleras a los tejados en el cruce de Habad St y St Mark´s Road. Está bien pero mi mirador favorito era la azotea del Hospicio Austriaco. Es un albergue en la calle Al Wat, justo en la tercera parada de la Vía Dolorosa. Hay que llamar al timbre y te abren la puerta sin ningún problema. Entras y tomas las escaleras hasta arriba del todo. Disfrútalo.

3. ¿Dónde dormir?

En la disyuntiva entre dormir en la Ciudad Vieja y la Nueva, yo me quedo con la última opción. Por la noche la ciudad nueva mantiene su actividad mientras que la parte histórica se queda muerta. Si te alojas en los hostels o hoteles cerca de Zion Square o Ben Yehuda, el acceso a la Ciudad Vieja por la puerta de Jaffa queda a unos 10-15 minutos caminando. Muy cerca. Todo el mundo habla ahora de un nuevo hostel que se llama Abraham Hostel.

4. ¿Es fácil acceder a internet?

Durante mi estancia en Jerusalén me topé con un par de cibercafés un tanto cutres. Supongo que no es un negocio próspero porque hay WI-FI abierto en varios puntos de la ciudad. Por ejemplo, en la plaza Havad del barrio judío en la Ciudad Vieja y en la parte más cercana a Zion Square de la calle Ben Yehuda.

5. ¿Qué hacer en sabbat en Jerusalén?

La ciudad se paraliza durante el sabbat. Aquí algunas alternativas: visita los barrios no judíos de la Ciudad Vieja donde la vida transcurre con normalidad, haz una visita de día a Tel Aviv (salen taxis compartidos de la esquina de Harav Kook con Zion Square) o contrata alguna excursión al Mar Muerto. También puedes aprovechar para pasar a los territorios ocupados.

6 ¿Cuántos días necesito para visitar la ciudad?

Los tours de las agencias mayoristas dedican entre dos y tres días para visitar la ciudad (más bien, dos). Pueden ser suficientes para conocer los principales reclamos turísticos de Jerusalén pero te quedarás corto. Yo estuve 4 días (descontando visitas a otros lugares) y me quedaron lugares sin ver. Tómatelo con calma.

7. ¿Se puede ir de farra por Jerusalén?

A pesar de ser probablemente la ciudad dónde más se reza por metro cuadrado del mundo mundial, las noches no son tan ascéticas como pudiera parecer. La Ciudad Vieja se queda desierta pero en el entorno de Zion Square en Jaffa Street y hacia Ben Yehuda la noche está bastante animada, especialmente los jueves que es el Día Oficial de Farra en la ciudad.

8. ¿Jerusalén es caro?

Barato no es. Eso tenlo por seguro. La cerveza, como en medio mundo, está bastante cara y apenas hay gangas si cenas en restaurantes. Los hoteles además tienen un precio bastante alto, a no ser que pilles una oferta. De todas formas, siempre puedes comer en puestos callejeros y dormir en hostels.

9. Viajar en el tiempo

Al norte de Zion Square, en la Ciudad Nueva se encuentra, Mea Shearim, un barrio ultraortodoxo y decrépito que recuerda a los guetos del siglo XIX. Es como viajar en el tiempo. Los vecinos avisan a la entrada que rechazan los grupos de turistas. Es mejor no entrar con pantalones cortos y si eres mujer lo indicado es cubrirse los hombros y llevar falda larga en vez de pantalones. Para mí, imprescindible.

10. Para mercados, el de Mahane Yehuda

Es el mercado central de la ciudad. Mucho griterío y judíos árabes vendiendo frutas y verduras. También especias, pescado, carne… El mercado está a tope los jueves y los viernes cuando las familias hacen las compras para la cena del sabbath.

11. Olvídate de mapas

Por un momento olvídate de los lugares que te quedan por visitar, guarda el mapa en la mochila y déjate llevar. Piérdete en las callejas de la Ciudad Vieja sin un objetivo definido. Es toda una experiencia caminar sin rumbo entre el olor a falafel, los souvenirs religiosos, las manadas de tours y los soldados de vacaciones con sus fusiles al hombro.

12. ¿Y de comer, qué?

En la Ciudad Vieja todas las recomendaciones llevan a la Taberna Armenia cerca de la puerta de Jaffa. Yo no entré y me dediqué más que nada a comer callejeando. De los garitos de falafel, el que más me gustó es uno que queda justo al cruzar la Puerta de Damasco en la intersección de las calles Al Wad y Souq Khan as-Zeit. También paré un par de veces en el restaurante que hay frente al Hospicio Austriaco, más que nada porque sus mesas en la calle son un lugar privilegiado para ver discurrir la vida de la Ciudad Vieja. En la Ciudad Nueva, en el entorno de Zion Square hay restaurantes de todo tipo. Y una sorpresa, nunca había comido hummus y me encantó.

Por cierto, no lo he comentado pero Jerusalén es una ciudad segura. En los últimos años apenas ha sufrido atentados y tan sólo de vez en cuando hay alguna algarada callejera durante el rezo del viernes. Yo no tuve mayores problemas.

Fotografía del autor, con licencia Creative Commons.



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Iker Armentia

Sobre Iker Armentia


es periodista en la Cadena Ser y ha colaborado con medios como El País y fronteraD. En la actualidad dirige el programa Hoy por Hoy Vitoria. En nosinmimochila.com, su blog personal, escribe sobre actualidad, periodismo y viajes. Si le das a elegir, prefiere la mochila a la maleta.