Una no se casa todos los días. Lo ideal sería casarse una única vez, con lo que el día de la boda se convierte, cuando menos, en un evento en el que además contar con nuestras buenas intenciones, deberíamos tener en cuenta hasta el más mínimo detalle para que no se vaya todo al carajo, con lo que a una le ha costado tomar esta decisión que, por otro lado, es un reto abrumador.

A tener en cuenta:

1. Vestido

¿Te ves vestida de blanco? ¿sí?, ¿no? En caso afirmativo, ¿clásico o moderno?. El hecho de que sea una boda civil o eclesiástica definirá también unos protocolos que quizás no habías tenido en cuenta. En resumen, no conviene ir al Juzgado vestida de princesa. Si no te ves de blanco, entonces tendrás una amplia gama de vestidos y trajes en el mercado, ahora, quizás tengas que explicar que la novia eres tú!

2. Peinado

¿Pelo recogido?, ¿suelto? Puede que este aspecto al que no habías dado mucha importancia te abrume más de lo esperado. El recogido es más clásico y permite, en la mayoría de los casos, un look elegante permanente. El pelo suelto quedará más natural y también puedes adornarlo con los múltiples accesorios que hay en el mercado. Up to you!

3. Maquillaje

Piensas, las pocas veces que me maquillo me pongo esto y lo otro, ese día en el que eres el punto de mira de todo pichipata dices, hoy me luzco! Pues no, tienes que hacerte un montón de limpiezas, exfoliaciones y luego además simular un rostro aparentemente super-natural. Con lo que te ha costado! Mi consejo es que no digas en los centros de estética que eres la novia porque irás directa a la ruina.

4. Invitados

Ains, los invitados. ¿Tienes una familia muy amplia?, tu pareja ¿también?,¿no? Este es un lío clásico. Si haces una celebración, lo normal es que venga la gente allegada a ti y a tu pareja. Pero si tampoco quieres que sea un festín de desconocidos, ay amiga, he ahí el dilema. Mi consejo es que hagas un poco de yoga antes de plantearlo.

5. Regalos

A estas alturas (a las mías, digo), es probable que ya lleves unos cuantos años viviendo sola y tu pareja también. Es decir, tenéis la casa repleta de objetos, os juntáis y ya tenéis todo tipo de artilugios por duplicado. Con lo cual, aunque no sea lo que más te gustaría, lo mejor es que pidas dinero y así cubrirás algunos gastos sin necesidad de acumular cosas innecesarias. En los casos especiales, por ejemplo, con el dinero de tus hermanos, puedes comprar algo útil cuando lo necesites.

6. Fotos

Para cuando quedes con el fotógrafo ya habrás visto un montón de reportajes en Internet, la mayoría de ellos repletos de fotos de poses, entre horterísimas y mortales. No será fácil determinar qué tipo de fotos quieres sin que sean demasiado ridículas y que a la vez sean propias de un reportaje de bodas. Es importante elegir un fotógrafo/a que te de confianza.

7. Recordatorios

¿Y qué regalamos que guste a la mayoría? El puro y los bombones han quedado obsoletos…En Internet encontrarás todo tipo de objetos, ideas y horteradas varias. A lo mejor se te ocurre algo más original, ahora, tendrás que sacar tiempo para pensarlo y para hacerlo, es lo que tiene “personalizar”.

8. Menú degustación

Lo primero que piensas es que tiene que ser una comida espectacular. Después te das cuenta de que es complicado que se preparen tantos platos gourmet de forma masiva. En el menú degustación os pondréis las botas y allí descubrirás que quizás lo que habías elegido no era lo mejor. Elegir esta parte del evento te relajará bastante. También tendrás que tener en cuenta algunos casos concretos: alérgicos, vegetarianos, etc.

9. Post-boda

Si haces una boda de noche no tienes que pensar mucho porque después de cenar a bailar y todo arreglado! Pero si la celebración es al mediodía, tienes muchas horas que tener en cuenta al margen del baile nupcial y el D. Lo mejor es que te asegures de que a las 9 de la noche aún haya posibilidad de que se quede la mayoría. Alquila un local, id a una discoteca, organiza una recena…lo que quieras que haga que los invitados no se dispersen antes de tiempo!

10. Simplifica

A lo mejor alguna aportación te ha servido de referencia, o quizás te has liado más, por eso, es importante simplificar. A pesar de que creas que no, que tú no te lías, y que tu boda va a ser muy sencilla, te vas a encontrar con que son muchos cabos que atar. Para no entrar en coma antes de tiempo, hazme caso!

11. Diviértete

Con tanto preparativo, tanto esfuerzo por intentar que todo esté organizado, que todo el mundo disfrute y le guste el plan, quizás te has olvidado de lo más importante: disfrutar! Este debe ser el gran objetivo para tí: pásalo en grande! Y que, con un poco de suerte, se convierta en el mejor día de tu vida.

12. Mantén la calma (¡mientras puedas!)

Para poder disfrutar lo suyo es que estés tranquilita, no vaya a ser que confundas a tu suegra con la amiga de tu prima o que acabes con el vestido estampado, con lo pulcra que tú habías venido!



En resumen, las posibilidades son infinitas. Yo me he limitado a plasmar mis mayores retos, pero cada una es muy libre de complicarse más, no hacer nada, casarse en secreto, celebrar una boda en la que no conozcas a la mitad…en todas las variables hay un común denominador que nos conviene a todas: ¡suerte!
Fotografía destacada de la autora.


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Sobre Iratxe Artaraz


Periodista de formación, curiosa por naturaleza, culo inquieto de nacimiento. Trabajo en la Hazi Kontsultoria pero me apasiona el 2.0 y en cuanto tengo un rato... ponerme las zapas y a vivir que son 2 días!!