Viajar con niños puede ser un auténtico placer… o una pesadilla. Si te gustan los viajes en coche, si disfrutas con la aventura, tendrás que transmitirle a tus pequeños esta pasión y pensar un poquito en ellos a la hora de planificar el viaje, si no quieres terminar sufriendo y al borde de un ataque de nervios.
Nosotros siempre hemos sido muy de carretera y manta, así que siempre que podemos, nos escapamos con los peques, así que nos asiste un poco la experiencia.
Ahora que los viajes organizados están un poco fuera del alcance de muchos por el precio, cuando organizas un viaje por carretera la ventaja es que lo planificas tú: desde el número de kilómetros a recorrer (no olvides mirar con antelación las gasolineras más baratas de tu ruta o, en su defecto, alguna app de smartphone que te ayude), los hoteles, hostales, albergues en los que pernoctar. Si comeréis de restaurante o de bocata… Y al final sale todo mucho más apañado.
Aquí van unos cuantos consejos que debéis seguir:

1. Explícales lo que vais a ver con antelación

¿Vas a ir a Francia? Enséñales fotos de lo que tenéis pensado ver, cuéntales cuentos que transcurran en esos pueblos, en esos paisajes.
Jamás jamás olvidaré la cara de mi hijo (y él tampoco ha olvidado nada) cuando vio la Torre Eiffel o cuando lloró amargamente porque no podríamos entrar al Louvre a ver la Gioconda por ser festivo y estar cerrado (con la turra que le había dado con la Monalisa y las momias)…

2. Invítales a planificar el viaje

¿Qué es lo que siempre necesita Dora la Exploradora? ¡Exacto! ¡El mapa! Pues para que todo salga bien, nada como poner un mapa en sus manos. Las de los niños, me refiero, claro.
Que descubran el placer de lo analógico y de subrayar en el plano la ruta que vamos a seguir.

3. Planifica actividades infantiles

¿Mañanas de ruta? Tardes de descanso y juegos. Si quieres que tu viaje dure unos días sin incidentes y con la salud mental de la familia intacta, piensa que los niños necesitan descansos y ratos de esparcimiento pensando en ellos. No hablo de parques temáticos, pero sí actividades que a ellos les vengan bien.

4. Etapas cortas

Los niños se aburren como hongos en coche. Si en un viaje de un par de horas, nada más salir, ya están preguntando cuánto falta… imagínate si es un viaje largo. Las etapas que planifiques han de ser cortas, 300 o 400 kilómetros a lo sumo y con paradas de avituallamiento y estirado de piernas. Indispensables.

5. Hoteles reservados de antemano

Si no los puedes reservar todos en origen, al menos, ten previstos unos cuantos. Es garantía de no dar vueltas como un desesperado en una ciudad extraña y de no tener sorpresas económicas desagradables. Ten previstas alternativas en otros puntos de la ruta por si, por lo que sea, no cumples alguna etapa al completo.

6. Que no te importe saltarte alguna etapa

Que descubres una señal en la carretera con un monasterio señalizado que no tenías previsto visitar y os apetece echar un vistazo, que alguna ciudad os gusta especialmente y os apetece prolongar un poquito más la estancia… No pasa nada si no se cumplen las previsiones al pie de la letra. Lo importante es la aventura y disfrutarla.

7. Si te lo piden, para

Este punto no admite discusión: tengo pis, me duele la cabeza…
Si te lo piden, para el coche en cuanto puedas y daros un respiro. Os vendrá bien a todos.

8. Que las comidas sean una fiesta

El coche es un rollo, ya lo hemos visto (y padecido, seguramente). Las comidas han de ser una fiesta. Que no te importe abusar un poco de los hidratos (las pizzas siempre son un éxito garantizado) en pos de la paz del hogar. Invéntate alguna historia relacionada con las comidas. Bueno, o si existe alguna historia o tradición del lugar, mejor… así no te la tienes que inventar 😛

9. Lleva algún juguete y algún cuento

Una mochila con algún cuento y un par de juguetes hace falta siempre. Siempre. Siempre.
Contar un cuento a los niños surte efectos mágicos cuando más cansados e insoportables se ponen. Y los juguetes a los que en casa no juegan jamás, de viaje se convierten en amigos inseparables.

10. Viandas para el camino

Agua. Botellas de agua (que puedes recargar en los cuartos de baño cuando paráis a hacer las necesidades) en cantidades industriales, galletas o bocatas. Sirven para romper la rutina de los viajes y también para esas gusas mediomañaneras…

11. Busca parques infantiles

En cualquier punto del mundo hay parques infantiles. Los toboganes o columpios no son patrimonio exclusivo de aquí. Busca momentos para que los niños puedan esparcir sus energías y vean que también estás pensando en ellos. En cualquier caso, delante de cualquier catedral o gran museo del mundo, siempre hay una plaza donde poder jugar a hacer pompas, a cromos o a echar un par de carreras.

12. Adecúa tu ritmo al suyo

Por mucha energía que tenga un niño, no podrá seguir el ritmo de un adulto. Ni tampoco tiene los mismos intereses. Piensa en ellos, camina despacio. Descansa. Que puedan echar un poquito de siesta. Lo agradecerás.

¿Has hecho algún viaje en coche con los niños? ¿Qué tal fue la experiencia? ¿Qué otros consejos añadirías?
Fotografía destacada cortesía de Stuck in Customs via photo pin cc.


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Sobre Cristina Juesas


Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, trabaja como consultora de comunicación. Organizadora y fundadora del TEDxVitoriaGasteiz. Ha sido presidenta del Toastmasters Club Vitoria-Gasteiz, asociación para mejorar las habilidades comunicativas y de liderazgo y ha sido elegida Directora de División para el curso 2017-2018. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco y coautora de Comunicación de Crisis Online. Organiza e-Innobar, un evento socio-tecnológico mensual en Vitoria-Gasteiz. Colabora con la Cadena SER en el programa Hoy por Hoy Vitoria en una sección sobre nuevas tecnologías.