Una de las mejores cosas que tiene la Red es relacionar a personas diferentes en proyectos digitales conjuntos. Blogs, páginas, foros… Internet ofrece infinitas posibilidades de liar a grupos de individuos que comparten intereses en proyectos digitales, ahora llamados “colaborativos”, que generan contenidos y enriquecen la oferta ilimitadamente.
Dejando al margen los proyectos empresariales, muchos de estos blogs o páginas colaborativos surgen de la iniciativa de personas inquietas, más conscientes que nunca de que “la unión hace la fuerza”, y de que la mejor forma de ampliar la red y la comunidad es sumando nodos. Colaboradores, vaya.
Compartir un proyecto con otras personas es divertido, enriquecedor y deja la ropa más blanca. Pero también puede ser un quebradero de cabeza si uno se lanza a la piscina pensando que todo el monte es orégano.
Aquí van una docena de consejos que igual te vienen bien si estás pensando en empezar un proyecto digital colaborativo.

1. Repiensa

No, en serio, piénsalo otra vez. ¿Estás seguro? ¿Tú sabes el tiempo que te va a quitar de otras cosas coordinar todo eso?
Corregir, editar, subir los post, planificar su publicación… Piensa dos veces si vas a querer dedicar todo ese tiempo a las publicaciones de otros, aunque sea para tu proyecto.

2. Simplifica el procedimiento a los colaboradores

Si tu blog/página se nutre y depende de las colaboraciones de otras personas, cuanto más fácil sean las cosas para ellas menos problemas tendrás tú. Explicita una declaración de intenciones, qué esperas de los colaboradores, cómo podrán contactar contigo… esas cosas. Aunque es poco probable que todos sigan tus instrucciones a rajatabla será de gran ayuda casi siempre.

3. Ármate de paciencia

Ten en cuenta que aunque publiques manuales, instrucciones, indicaciones, videotutoriales, animaciones en flash… siempre va a haber colaboradores que te pregunten cosas. Cosas tontas, incluso. Que tú sabes que están explicadas, que lo tienen delante, que sí… pero explícaselo, envía el enlace de nuevo y despídete con un gracias, ellos también te lo agradecerán.

4. Planifica

Utiliza planillas o calendarios para planificar las publicaciones. Sobre todo si hay más de un editor en el equipo de administración serán muy útiles para tomar decisiones y no publicar a la vez, duplicar posts y esas cosas. Puede que al principio creas que no es importante pero si tu blog o tu página cogen carrerilla dentro de poco te abrumará tanto tema y tanto correo y no sabrás por dónde vas. Planifica.

5. Redacta un manual de instrucciones muy detallado si utilizas una plataforma de edición

No des por hecho que alguien que usa Twitter o Facebook es hábil con un ordenador. Abrir una cuenta es muy sencillo, pero no capacita para todas esas pequeñas cosas que hay que tener en cuenta: hay que tener cuidado con el tamaño de las imágenes, con los formatos, con las inserciones de vídeos, con etiquetas… No todo el mundo tiene experiencia con editores de blogs, hay de quien a duras penas sabe usar un editor de textos. En definitiva, explica cómo usar el editor a tus colaboradores como si nunca hubieran visto un ordenador. No des nada por sabido.

6. Publica el manual de estilo

Breve, conciso, directo, el manual de estilo debe aclarar hasta al más mendrugo la extensión recomendada, los temas, el tono, los formatos, como copiar y pegar,… El 99% de los colaboradores se lo pasará por el forro pero es necesario para que tu blog o tu página tengan un mínimo de coherencia.
Algunos pensarían que cuando alguien se ofrece o acepta colaborar en un proyecto digital lee este manual antes para saber a qué atenerse pero curiosamente no es así, no me preguntes por qué, nadie lo sabe, así que explica lo que quieres que quede claro y te llevarás menos sorpresas.

7. No seas brasas

No compartas tus problemas con tus colaboradores. Gestionar un proyecto colaborativo es muy cansao, poco agradecido a veces y da mucho trabajo: hay que revisar, editar, ayudar con los problemas técnicos, resolver dudas de estilo, planificar, publicar, compartir en redes sociales, responder a comentarios, atender urgencias…
Puede que vayas desbordado pero tus colaboradores no tienen por qué saberlo, seguramente no quieren saberlo, YA ESTÁ BIEN DE DAR LA BRASA.

8. No temas decir “NO”

Si crees que una colaboración no cumple con tus expectativas y con lo que crees que tus seguidores y lectores quieren encontrar en tu blog, no lo publiques. O, simplemente, si no te gusta, no lo publiques. No pasa nada, di no. Recuerda, al fin y al cabo mi blog es mío y melofo como quiero.

9. No te pases de bueno ni de tonto

Si gestionas un proyecto colaborativo de manera desinteresada, sólo por el placer de compartir intereses y contenidos con una comunidad, ya sabemos que eres generoso y entregado. Pero no seas tonto.
No te prestes a cualquier cosa que te pida un colaborador sólo por la sensación esa de “como es un rollo colaborativo y no voy a pagarle, al menos se lo voy a poner todo facilísimo y voy a hacer casi todo el trabajo”. NO. Tu colaborador ya sabía dónde se metía y tiene que cumplir unos mínimos, tiene que cumplir con su parte. Si no sabe, no pasa nada, poco a poco, pero que aprenda. Si alguien se compromete contigo, de la manera que sea, al menos exige que cumpla ese comprometido.

10. Cuida a tus colaboradores en las redes sociales

Quizás los colaboradores de tu blog tienen otros proyectos, colaboren con otros blogs… Que lo hagan, que otros también les quieran, significa que valen la pena, que hay otras comunidades que consideran que son suficientemente interesantes como para contar con ellos.
Un colaborador valorado, con buena reputación, es bueno para ti. ¿Por qué no retuitear o compartir los post que escriben en otros sitios? Claro que eres tú quien mejor puede valorar si compartirlo te perjudica porque es competencia directa, en términos de publicidad, por ejemplo, pero ten en cuenta que una buena reputación de tus colaboradores en la Red repercute directa y positivamente en tu reputación, tú verás lo que haces.

11. Eres uno con el universo, no te encabrones

Unos científicos daneses descubrieron en 2012 un gen que impide a algunas personas compartir post de otros mientras, en paralelo, piden a sus contactos por DM que, por favor, compartan los suyos. Es una cosa de transaflóridos, no lo entenderíais. Pues bien, piensa que el 98% de tus colaboradores tiene este gen, muy gordo. En el medio de todo. Estos no van a compartir ni retuitear los post que escriben otros. No se lo pidas más, no van a hacerlo. No te encabrones que aquí hemos venido a pasarlo bien.
Recuerda que la Red es sabia casi siempre y poco a poco se da cuenta de estas cosas, de quién es generoso y quién no. De quién forma parte de un proyecto con todas sus consecuencias y quién no.

12. Disfruta

Es un misterio por qué alguien decide un día crear un blog o una página y captar colaboradores, difundirlo, editar, coordinar… es un trabajo a veces colosal y quizás nunca llegue a descubrirse por qué alguien se mete en algo así. Pero no importa. Si todo va razonablemente bien puede ser muy, muy satisfactorio. Encontrarás a personas muy interesantes´y, seguramente, valdrá la pena el esfuerzo. Valdrá mucho la pena.



En definitiva, un proyecto digital colaborativo por amor al arte es muy estresante, sí, pero vale la pena el esfuerzo. Seguramente, todas esas personas con las que compartes cosas te harán mejor persona. O puede que no, puede que te amargue la vida. Entonces no vale la pena. Cierra el blog y tira la llave.



Imagen destacada cortesía de Kevin Dooley bajo licencia Creative Commons.


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Sobre Mayte Pérez


Periodista de formación, renacentista por convicción y bloguera por amor. Y rubia a veces. Ahora también escribo en el Hype.