Una docena de consejos para evitar el síndrome burnout
Una de las peores cosas que nos puede pasar en nuestra vida profesional es sentirnos quemados, el famoso síndrome burnout. Sentimos que no somos nosotros mismos, que nuestro trabajo nos hastía, nos llevamos nuestros problemas laborales a casa, los pagamos con quienes no debemos (compañeros de trabajo, seres queridos, amistades…) y tendemos a encerrarnos en nosotros mismos, obviando cualquier consejo o apoyo que nos puedan dar.
Sin embargo, muchas veces el problema está en nuestra propia actitud, queramos o no. Y por eso hemos de poner de nuestra parte para salir del bache lo antes posible, máxime cuando un tercio de nuestra edad adulta lo pasamos trabajando.
1. Apoyarnos en quienes tenemos a nuestro lado
Pueden ser nuestros compañeros de trabajo, amistades, familia, pareja… Siempre estarán dispuestos a ayudarnos y a escucharnos.
2. Reorganizar nuestro trabajo
No sólo se trata de aplicar el famoso GTD (Getting Things Done), sino de priorizar las tareas que nos gustan sobre las que no para aquellos momentos en los que sabemos que podemos ser más productivos.
3. Crear unas rutinas de descanso
Uno de los principales problemas que podemos llegar a tener con este síndrome es el no poder conciliar el sueño por las noches, así que habrá que intentar hacer lo posible por tener unos horarios establecidos de descanso. Aunque al principio pueda parecer que no funciona, a la larga nos ayuda a estar más relajados y poder tener menos adrenalina.
4. Realizar ejercicio físico
Correr, ir al gimnasio… lo que sea con tal de soltar adrenalina. La natación ayuda, pero también Pilates o Yoga, y además ayudará a nuestra espalda, que es de las partes que más sufren de nuestro cuerpo.
5. Acudir al médico
El médico siempre intentará ayudarnos, y aunque nos mande medicación y no queramos tomarla, pues seguramente haya que tomarla.
6. Dedicar tiempo a una de nuestras aficiones
Quizá nunca tengamos tiempo para hacer algo que nos guste, como es leer, dar un paseo, visitar museos… Sacar un rato para nosotros y nuestras cosas nos puede venir bien.
7. Redecorar nuestra vida
No, no se trata de que dejes todo atrás, sino que un simple cambio en la decoración de nuestro hábitat natural (un muñeco para nuestro puesto de trabajo, una nueva taza para desayunar, etc.) puede suponer romper un poco con esa rutina.
8. Reír, al menos, una vez al día
No se trata de que nos riamos de todo sin ton ni son, sino esa risa sincera de cuando vemos algo que nos la provoca. Y no, no ha de ser una carcajada. Una risa, una sonrisa; y si es dirigida a alguien, mejor que mejor.
9. Tomar unas vacaciones
Muchas veces el síndrome no es tal, y lo que nos sucede es que necesitamos unas vacaciones. Ojo, esas vacaciones no hay que dedicarlas a dejarlas en blanco, sino para hacer algo (a ser posible un viaje).
10. Salir
No podemos quedarnos en casa sin salir en los ratos que tengamos para nosotros. Creo que con los anteriores puntos ya debería haber quedado claro, pero sí hay que recalcarlo.
11. Respetar el horario de trabajo a rajatabla
Esto, que deberíamos hacer todos, cuando se está quemado hay que buscar que sea así, sobre todo si tenemos en cuenta el segundo punto. Si complementamos ambos y para el final del día dejamos una de las tareas que nos gusta más y que sabemos que vamos a acabar, obtendremos una pequeña satisfacción.
12. Plantearnos pequeños retos
¿Por qué hemos de hacer esto? Porque esos pequeños retos (realizables y realistas, ojo) nos aportarán una pequeña satisfacción cuando los superemos. Y esos retos pueden ser relacionados con los anteriores puntos: hacer 30 minutos de bicicleta un día, leer un capítulo entero de un libro (ejercicio muy bueno, por cierto, para ayudar a nuestra concentración), ver una exposición antes de que la retiren…
Estos pequeños consejos nos pueden servir para poder salir del bache, y más en esta época en la que parece que todo lo que sucede a nuestro alrededor son hechos negativos en prácticamente todos los ámbitos. Y muchas veces no es necesario cambiar de trabajo, basta con reorganizarse y buscar nuevos retos.
Fotografía destacada de Nasrul Ekram, bajo licencia Creative Commons.


Haciendo una remezcla de algunas de las cosas que dices os cuento como me funciona a mi, que he tenido momentos estos ultimos años de estar a punto de reventar porque a "mi pagador principal" le dio por no pagar y no podía hacer mucho mas que callarme la boca.
Mi método es una rutina matutina muy organizada:
Ejercicio 5 minutos, en el salón de casa mismamente, un trote ligero, unas sentadillas y unos estiramientos, lo justo para notar que el cuerpo se activa. Yo lo hago trotando un poco mientra saco a los perros.
Ducha y resto del aseo personal sin prisas, es mi momento.
Desayuno copioso, la comida mas importante del día, la mía por ejemplo es un brick de zumo pequeño, un bol de leche con cereales, y un plátano. A veces añado un pedazito de chocolate, que siempre gusta.
Y después de eso me llega la sonrisa de oreja a oreja durante todo el día.
Y no, no me parece malo tener que levantarme 20 minutos antes de lo que lo hacia antes para que me de tiempo a todo si con ello consigo estar feliz todo el día.
- spam
- offensive
- disagree
- off topic
Like