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Una docena de certezas sobre la sanidad privada… y la pública
- by Maripuchi
- junio 25, 2012
En estos tiempos de recortes en lo público, parece que lo privado es la panacea. Y sin embargo, en muchos casos no sólo no lo es sino que está a leguas de serlo. El ejemplo de la Sanidad es paradigmático, sobre todo por la infinidad de leyendas urbanas y casuísticas de todo tipo que existen entorno a ella y el carácter fundamentalmente ideológico con el que se contempla desde los distintos gobiernos (estatal y autonómicos, que son los que tienen competencias en esta materia).
Hace tiempo que peino canas y he tenido experiencias diversas tanto en la sanidad pública como en la sanidad privada. Unas buenas, otras regulares y otras tremendas. Pero de las experiencias se aprende y se ven cosas que hacen que se puedan evaluar las políticas públicas y los servicios ofertados y otros puntos no menores, como son la atención al paciente, las listas de espera, los costes…
Aquí os dejo, para la reflexión, una docena de verdades como puños:
1. Doble jornada laboral
No son todos los que están, pero están todos los que son. Muchos médicos de la privada mantienen una doble vida laboral. Desde mi punto de vista es inmoral: tanto como los viajes de Dívar a Marbella o la inauguración de aeropuertos sin aviones ni pasajeros.
En la pública te medio-atiendo y en la privada, cuando pasas por caja, te colmo de bendiciones y te hago chotopocientas pruebas (pasando de nuevo por caja). Por no hablar de que me gusta que el personal médico que me atiende esté fresco y despejado y no lleve trabajando diez horas.
2. Polivalencia de los sanitarios
En la sanidad pública un celador es un celador, un auxiliar es un auxiliar, un enfermero es un enfermero y un residente es un residente. Es así. Cada una de estas personas tiene una función definida y tiene claro qué es lo que tiene que hacer y qué es lo que no tiene que hacer.
En la privada, estas funciones quedan tan diluídas que muchas veces la vía te la coge un auxiliar, la visita a la habitación la hace un becario, celadores y auxiliares valen para un roto y para un descosido y al final no te queda claro a quién tienes que recurrir para cada cosa. Parece una tontería, pero no lo es en absoluto.
3. Citas con semanas… o meses
Claro que depende de dónde vivas (ergo esa milonga de la universalidad de la sanidad, ahora mismo, por desgracia, en España, es una falacia) hay citas con especialistas que se demorarán unas semanas… o unos meses, pero no es menos cierto que en la sanidad privada sucede exactamente igual. Probad a pedir cita con el pediatra en uno y otro casos y veréis que no hay tanta diferencia.
No. Para que te hagan una ecografía de vesícula y te den cita primero con el especialista de digestivo y luego con el cirujano tampoco es instantáneo. Desde que llamas hasta que finaliza el proceso igual pasan tres o cuatro meses (en lo privado). Vamos, que lo de que en la privada te atienden sobre la marcha es una leyenda urbana…
4. Elección de médico
En la privada puedes elegir médico… en la pública también. Ni más, ni menos.
5. Listas de espera
Las listas de espera se refieren exclusivamente al tiempo que tardas desde que te diagnostican el lo que sea operable y finalmente te operan.
Aquí es cierto que la privada gana, al menos sobre el papel.
También es verdad que va por barrios, es decir, que va por Comunidades Autónomas. Algunas han llegado a maquillar sus datos hasta extremos que rozan el esperpento.
Las operaciones de urgencia se hacen a diario, el resto, cuando hay quirófanos y cirujanos disponibles, como en todas partes…
6. Recetas
En la sanidad pública, cuando cualquier médico te extiende una receta, te vas con ella a la farmacia y pagas un porcentaje (ahora subirá, con la reforma que nos acaban de colar) del valor del medicamento.
En la sanidad privada no pueden hacer recetas, así que pagas por el medicamento que sea… o te vas a tu médico de cabecera (público, claro) a que te recete lo que te acaban de dar en la privada. Y vas dos veces al médico.
7. Atención al paciente
Funciona estupendamente en todos los casos que yo conozco. Tanto en la pública como en la privada, cada vez que he tenido un problema y me he quejado (y lo suelo hacer casi siempre que tengo un problema) han respondido de forma amable, comprensiva y resolutiva en el 99% de las ocasiones.
8. Recursos
Aquí no hay color y la pública gana por goleada.
Las mejores máquinas, las más costosas, las más modernas, las de mejor resolución… están en los hospitales y centros públicos.
Si tienes una enfermedad rara, ni te digo.
Si tienes cualquier cosa que se salga de lo estándar, ni te digo.
9. Comodidades
Las camas de acompañante de las clínicas privadas suelen ser más cómodas y las habitaciones son individuales. Hasta ahí puedo leer.
En la pública, en algunas Comunidades (Madrid entre ellas, por ejemplo, que no todo es doloroso allí) los acompañantes de menores tienen también dieta de acompañante, así que no hace falta que dejen al bebé o al niño pequeño solo en la habitación para irse a comprar una mierdabocata al bar de enfrente.
A mí esto me parece una comodidad extrema.
Los quirófanos son igual de incómodos en todas partes y hace frío.
10. Copago o repago
Sí sí. Copago.
Pagas tu factura de mutua privada cada mes (o la forma de pago establecida) y luego, cada vez que utilizas algún servicio, ¡zas! se te va otro pico.
De momento, en la sanidad pública no hay copago, salvo para los fármacos. Veremos cuánto tiempo dura…
11. … o pago completo
Tienes un seguro dental, te tienes que arreglar una pieza o hacerte un implante y el copago llega a tal extremo que dudas si la mutua en cuestión paga algo. O sencillamente, tu seguro no cubre el tipo de material que ha utilizado el cirujano para hacerte una osteosíntesis y ¡tracatrá! … o… o…
Prácticas lamentables. Sólo hay que ver cualquier serie o película de médicos de EEUU para ver de qué va lo del pago…
12. Inspectores
No dudo que en la sanidad privada se realicen inspecciones. Seguro que las hay. Pero sí me consta que en la pública se llevan a cabo y son fulminantes. Si algo no va bien en la pública, puedes llamar a un inspector y que lo revise. Si algo no va bien en la privada…
¿Vosotros qué pensáis? ¿Sois usuarios de la sanidad pública o de la privada… o de las dos? ¿Qué otros puntos os parecen llamativos?
Fotografía cortesía de aurelio.asiain via photo pin cc. br> br>
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Sobre Maripuchi
Cristina Juesas, también conocida como Maripuchi, es responsable de comunicación en la Fundación Euskampus. Autora de la Guía de usos y estilo en las redes sociales del Gobierno Vasco. Colabora con Cadena SER Vitoria en el programa Hoy por Hoy en una sección sobre nuevas tecnologías en clave local.















