Hoy en día, la mayoría de las empresas u organizaciones colocan en sus puestos de responsabilidad a personas de dentro de la propia empresa. Esto, en sí mismo, es un buen sistema para mantener en constante motivación al personal.
Sin embargo luego llega la cruda realidad y es que esas personas que ascienden a puestos intermedios, lógicamente, no están preparadas ni formadas para gestionar equipos, ya que no suele ser algo innato, y si algo que potenciar y aprender, de forma teórica y práctica.
Para ello, en todas las empresas que utilizan el sistema de la promoción interna deberían de impartirse cursos de gestión de equipos a estas personas antes de ponerlos “ante los leones”; pero no es así, la realidad es que prácticamente ninguna empresa lo hace y ocurre lo que debe ocurrir: que la persona ha de aprender a base de palos y de hacer las cosas como “él cree que las debe hacer”.
Dicho esto, os dejaré para todos aquellos que os toque gestionar equipos y no os hayan preparado para ello, o aunque lo hicieran, una docena de buenas prácticas que nunca debéis pasar por alto en esta tarea:

1. El proyecto o los objetivos han de ser comunes

Cuando gestionamos un equipo, dentro del mismo, se debe ser consciente del proyecto u objetivo por el cual se está en él. De esta forma seremos capaces de priorizar roles y tareas, consiguiendo algo que tan de moda está hoy en día, que es ser eficientes.
Marca, de esta forma, objetivos individuales y como estos contribuyen al objetivo del equipo.

2. Objetivos claros

Como he comentado, cada miembro del equipo tendrá claramente identificados y marcados sus objetivos y metas.
Deberemos dejar muy claro de qué forma estos objetivos individuales ayudarán al objetivo común, buscaremos y dotaremos al equipo de una serie de retos contínuos y atractivos, así como cuantificables, de tal forma que todos los miembros estén constantemente tensionados en la búsqueda y consecución de los mismos.

3. Transformar el grupo en equipo

Todo lo anterior, es decir, buscar un objetivo final común que sea la suma de los individuales, unido a la potenciación de la eficiencia lograda por la priorización de tareas y la constante búsqueda por nuestra parte de hacer partícipes de las decisiones a los miembros, es lo que os hará conseguir no tener un grupo de personas sino un equipo de trabajo.
Recuerda, eficacia, cohexión, cooperación y participación serán las llaves para lograrlo.

4. Liderar

Tan fácil de decir, tan difícil de conseguir… debes ser capaz de liderar por tu “autoridad” personal, no por la autoridad de tus palabras.
Conviértete en el referente de tu equipo, enséñales a caminar, no camines por ellos. Tan difícil es conseguir un liderazgo personal que ésta es la piedra angular sobre la que giran los esfuerzos de la mayoría de las empresas hoy en día, buscar “líderes” capaces de gestionar sus equipos hacia la búsqueda del éxito.

5. Confianza

Ganarnos la confianza de los miembros del equipo es fundamental; igual que para ser capaces de vender algo debemos ganarnos la confianza del cliente, para liderar un equipo, sus miembros tienen que confiar en todo aquello que digas o hagas. Para ello hay que entender y comprender lo que le importa a tu equipo, hay que cumplir siempre los compromisos adquiridos, ser coherentes entre palabras y actos y siempre disculparse ante posibles errores cometidos, será un signo de humildad que tu equipo agradecerá.

6. El Q.P.S.

Para ser capaces de dominar y gestionar perfectamente a tu equipo, nunca olvides el Q.P.S., o sea, el Querer, Poder, Saber.
Si eres capaz de asegurar que todos los miembros de tu equipo quieran, puedan y sepan, habrás conseguido lo más importante. Por pasos, asegúrate en primer lugar de que sepan, si no saben, enséñales (no se lo hagas tú, enséñales a sembrar, no les des la comida hecha). Sabiendo, sólo debes darles armas para hacerlo y ya habrás conseguido dos puntos, saber y poder. Lo que marcará la diferencia es el querer, ahí entra el factor motivación, mantener a tu equipo en constante motivación es tu mejor arma ya que te dará la llave del Querer.

7. Delegar y potenciar a los miembros del equipo

Si quieres que tu equipo esté en constante estado de motivación (o sea, que quiera) has de ser capaz de delegar responsabilidades, por pequeñas que estas sean, y de potenciar las principales características de cada uno de los miembros de tu equipo. Uno de tus puntos de batalla será descubrir las fortalezas de ellos, potenciarlas y desarrollarlas. Por ejemplo, si tienes un vendedor que es muy bueno haciendo puerta fría, hazle responsable de la formación de todas las nuevas incorporaciones al equipo, prémiale y reconoce su éxito públicamente de forma que se sienta realmente útil y valorado.

8. Motivar y reconocer logros

Enlazando con lo anteriormente dicho, el reconocimiento público de un trabajo bien hecho o de una forma correcta de plantear una acción (aunque luego el resultado final no sea 100% satisfactorio) debería ser tu “modus operandi” a la hora de motivar a tu equipo.
Genera un permanente estado de expectativa ante estos reconocimientos mediante palabras, premios o concesiones de responsabilidad: éxito garantizado. Eso si, recuerda que no todo es blanco o negro. No puede ser que alguien hoy sea el mejor y mañana lo contrario. Si piensas así estás cometiendo un error: precipitación.

9. Gestión y comunicación de errores

Debemos estar en permanente comunicación con nuestro equipo, corregirles cuando se equivocan, igual que lo hacemos cuando el trabajo está bien hecho. Eso si, salvo casos muy puntuales, trata de hacerlo siempre en privado. Premio en público, castigo en privado. Así te ganarás el respeto y la admiración de la persona a la que abroncas. Para una correcta comunicación no te vayas por las nubes, dile claramente la situación de forma objetiva, es decir, no entres a valorar, luego expón las consecuencias de sus actos, solicítale un cambio mediante un plan de acción, siempre teniendo presente el Q.P.S y, como siempre, ayúdale a hacerlo.

10. Busca soluciones

Ante la gestión de personas, como para casi todo en la vida, nunca estamos exentos de la aparición de problemas. Nuestra grandeza y diferenciación, como personas y profesionales, estará en cómo gestionemos esos problemas. No debes centrarte de mano en la búsqueda de la causa, sino en la resolución del problema. Gasta tus recursos en eso para evitar que vuelva a ocurrir. Cuando buscamos la causa, cosa bastante común ya que es el recurso fácil, nos encontraremos a la gente muy esquiva y a la defensiva. Cuando tu equipo intente justificar un error, no les dejes, pregúntales que van a hacer para que no vuelva a ocurrir y trabaja sobre esa respuesta.

11. El valor de la persona

No te quedes en lo superficial de valorar a tus miembros sólo en que sean puntuales o no, que sepan mucho del producto o hayan tenido grandes resultados. Ve más allá, mide su progreso, realiza Coach para detectar debilidades y fortalezas y hacerle crecer como profesional y persona, porque recuerda, trabajas con personas, y la persona es la base de todo. Si hacer crecer a tu equipo sólo profesionalmente no conseguirás casi nada, hazlo crecer personalmente también y notarás un salto cuantitativo y cualitativo. Rodéate de buenas personas, grandes profesionales los harás tú.

12. Gestionar los conflictos

En todo equipo de personas siempre habrá momentos de conflicto, es ahí cuando realmente debemos ser capaces de demostrar nuestro liderazgo. Cuando el conflicto aparezca debemos ser capaces, con nuestra actitud y comportamiento, de influir en el comportamiento de los demás. Conocer la raíz del problema, descubrir porque se comportan así las partes en conflicto de una u otra forma será primordial, para ello debes conocerles muy bien. Llegado el momento habrá que abordar el conflicto, deja pasar el primer momento, se suele estar nervioso y no se piensa con claridad. Facilita la comunicación, haz que las partes en conflicto hablen y nunca, salvo que la decisión dependa de ti, tomes parte por uno u otro lado.

¿Qué otros puntos te parecen fundamentales para gestionar equipos? ¿Cuáles te parecen más importantes?

Fotografía destacada cortesía de atomicShed via photopin cc.


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Alberto Juesas

Sobre Alberto Juesas


Alberto es CEO&Founder de esteticlic.com, un buscador de centros y ofertas de belleza, salud, estética y bienestar. Además es socio en varias StartUp tecnológicas como Tabletech (menús digitales para Restaurantes y Hoteles) o Woffu (Gestor de vacaciones para PYMES). Tiene una dilatada trayectoria en dirección de equipos comerciales.