Hace años un amigo me dijo que el deporte debería de ser integrado en nuestra vida como hábito diario al igual que comer o ducharnos, convertirse en algo que ni siquiera nos tuviéramos que plantear si hacer o no. Fue una de esas afirmaciones que se dicen de pasada, sin darles importancia, pero que al que escucha le dejan huella. Yo lo he tenido desde entonces siempre muy presente y también se lo estamos inculcando a nuestros hijos desde que han sido pequeños. Como padres siempre hemos tenido claro que tras tantas horas en el colegio los niños necesitan desfogarse y liberar su mente y qué mejor que hacer deporte para ello. Además, con la experiencia nos estamos dando cuenta de que el ejercicio en los niños y en los adolescentes tiene aún muchas más virtudes de las que imaginábamos.

Hay muchos tipos de deporte, de equipo, individuales, de competición, muy aeróbicos y menos, que requieren mucha coordinación, o fuerza, muy exigentes, más relajados… Tantos y tan variados que cada niño puede encontrar su deporte ideal. Sin duda merece la pena ayudarles y poner todos los medios para que lo practiquen desde pequeños porque el deporte:

1. Es bueno para la salud

Estamos hasta cansados de oír en todos los medios y a todas horas los grandes beneficios que tiene la práctica de deporte para el buen funcionamiento de los órganos del cuerpo. En los niños además favorece el crecimiento de los huesos y los músculos. Si nuestros niños crecen percibiendo el deporte como algo natural en su rutina es más fácil que como adultos continúen haciéndolo y que mantengan así un estilo de vida saludable.

2. Contribuye a prevenir el sobrepeso

Los hábitos alimenticios han cambiado y cada vez somos más sedentarios, tanto los adultos como los niños. Entre los compañeros de nuestros hijos podemos observar que cada vez hay más casos de sobrepeso e incluso de obesidad. El deporte, junto con una alimentación sana, claro, ayuda a que los niños se mantengan en un peso saludable y a que se encuentren contentos y a gusto con su cuerpo.

3. Ayuda a que se pongan menos enfermos

Aunque no puedo demostrarlo de forma científica y la estadística de la que dispongo tampoco sería representativa, estoy convencida de que los niños que nadan, que corren, que sudan y se esfuerzan tienen el sistema inmunitario más fuerte, lo que hace que no cojan tantas enfermedades y que los pequeños catarros pasen desapercibidos. Es una intuición y no sé si habrá publicaciones al respecto, pero se podría hacer un estudio de si existe correlación entre el número de días que faltan al colegio por enfermedad y el deporte que hacen. Yo apuesto a que sí la hay.

4. Hace que coman y duerman mejor

Correr, patinar, bailar, jugar al fútbol o cualquier otra disciplina deportiva desgasta físicamente y hace que los niños tengan más apetito. Y cuando se come con ganas es más fácil que acepten los alimentos sanos aunque no sean los que más les gusten. Además, como el ejercicio les deja cansados y relajados, se duermen rápido y es muy probable que lo hagan de tirón.

5. Ayuda forjar la disciplina y el espíritu de sacrificio

Por mucho que les guste la gimnasia rítmica, nadar o jugar al baloncesto, no hay duda de que va a haber días que no les va a apetecer y que van a preferir quedarse en el parque o en el sofá. Pero saben que tienen establecido un compromiso con su equipo, con su entrenador o con ellos mismos y deben ser capaces de vencer esa pereza inicial. Una vez puestos en marcha, siempre compensa.

6. Mejora la autoestima

Cualquier deporte mejora las habilidades motoras y la coordinación, que son de utilidad en toda actividad física. Defenderse e incluso destacar en las clases de gimnasia, ser hábil y rápido en los juegos con los amigos y tener fondo cuando se sube al monte o se hace una excursión en grupo hace que nuestros niños se sientan seguros y satisfechos con ellos mismos. En muchos casos resulta un medio muy útil para superar la timidez y abrirse a los demás.

7. Enseña a ganar y a perder

El entrenamiento de la mayoría de los deportes se complementa con competiciones los fines de semana, ya sea a nivel escolar o federado. Y cada partido, carrera o campeonato es una pequeña lección de vida. Los niños se esfuerzan, dan lo mejor de sí mismos y a veces les sale bien y otras no. Llevar el éxito con elegancia y sencillez no es fácil y perder con dignidad y sobrellevar la decepción con entereza, tampoco. El deporte de competición ofrece la oportunidad de aprender tanto a ganar y como a perder.

8. Permite aprender a cooperar y a trabajar en equipo

Cuando se forma parte de un equipo muchas veces los niños tienen que olvidarse de ellos mismos y pensar en su compañeros por el bien del grupo. Cuesta, claro que cuesta, pero vivimos en sociedad y a través del deporte pueden aprender a animar a sus compañeros, a ayudarse mutuamente para lograr un objetivo y a buscar un equilibrio entre la rivalidad que sienten y la amistad que les une.

9. Te prepara para competir

Salir delante de unos jueces que te han de puntuar, esperar concentrado a que se dé la señal de salida, trabajar duro dando lo mejor de uno mismo y esforzarse por superar al contrario es una parte intrínseca de muchos deportes y también un entrenamiento para otras facetas de la vida a las que inevitablemente tendrán que enfrentarse en el futuro.

10. Produce bienestar

Todos aquellos que hacen ejercicio han experimentado el placer inmediato que proporciona. Los niños que realizan una actividad física también liberan endorfinas que hacen que se sientan vitales, alegres y con energía y ganas para abordar otra actividades.

11. Incrementa el rendimiento escolar

El deporte practicado desde una edad temprana ayuda al desarrollo del cerebro. Se ha demostrado que contribuye a mejorar las capacidades cognitivas, a aumentar la memoria, la atención y la toma de decisiones.
Además, al tener menos tiempo por las tardes para hacer sus tareas escolares, los niños que están comprometidos con un deporte se ven obligados a organizarse y aprenden a trabajar de forma más eficaz aprovechando mejor sus ratos libres.

12. Sirve para hacer buenos amigos

Si tienen creado un vínculo fuerte con el deporte, especialmente cuando entran en la adolescencia, es muy probable que sus compañeros de equipo o de otros equipos se conviertan en sus mejores amigos. Con ellos tienen en común algo que ha pasado a formar parte de su identidad.



Y seguro que se podrían proponer muchas más bondades del deporte para los niños, pero a mí se me ocurre una número 13 que tendría como protagonistas a los padres, ya que durante las actividades de sus hijos pueden aprovechar, por qué no, para hacer ellos también ejercicio. Está claro que los niños, a medida que van creciendo, aprecian y valoran cada vez más lo que viven y ven en casa. Y no hay mejor forma de enseñar que con el propio ejemplo.

Foto destacada de Paul W Locke, con licencia Creative Commons.


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Sobre Naia Pereda


Doctora en Ciencias Físicas por la UPV/EHU. Físico médico en el hospital de Basurto de Bilbao. Le gusta estar con sus cuatro niños, correr, nadar, escribir y muchas otras cosas.