¿Estás hasta el gorro de centros comerciales? ¿Harta de ir a casa del vecino y ver que duerme en la misma cama que tú, que tiene la misma estantería en el recibidor y la misma cortina del baño? ¿Buscas un poquito de exclusividad, de singularidad, aunque sea en algo pequeñito? ¿Un estuche para tus lápices, una pulsera, una funda para tu teléfono que nadie haya visto o comprado ya? ¿Algo que tanto tú como los demás puedan reconocer como tuyo?

No te preocupes, lo tuyo tiene solución.

A ver si logro dejarlo en doce, porque se me antojan miles las razones por las que comprar productos artesanales en plataformas on-line puede resultar interesante. Que conste que no trabajo para ninguna de ellas. Entré en una de estas comunidades un poco por casualidad a través del blog de una ilustradora, que ofrecía sus dibujos en uno de estos portales. Me inicié en el tema como compradora y, como muchos, terminé abriendo mi pequeña tiendecita. Se trata de una especie de mercadillos virtuales de artículos confeccionados a mano, que pueden ir desde una pintura a un cojín, pasando por bolsos, zapatos, jabones naturales, ropa, gorros, juguetes, velas, adornos navideños, bañadores… ¡muebles! Vamos, cualquier cosa que puedas imaginar. A continuación, un intento de sintetizar lo bonito del concepto:

1. Abres las puertas a la creatividad y a la singularidad

Lo dicho. Harta de la globalización-uniformización que se ha abalanzado sobre nosotros, entras en una de estas plataformas y, de repente, “ir de compras” se convierte en un acto de descubierta. Pasas de compradora sudorosa de pies adoloridos ¡a descubridora de tesoros! Y, de paso, apoyas el pensamiento creativo, que tanta falta nos hace.

2. Contribuyes a la consolidación de un nuevo modelo económico

Puedes sentirte orgulloso. Apoyar un negocio pequeño significa contribuir a materializar el sueño de libertad, independencia financiera y moral y aumentar la alegría que genera el hacer algo que realmente te gusta. Es vital para la economía actual apoyar a la pequeña empresa y a los artistas, frente a la producción en masa de las grandes corporaciones.

3. Consigues artículos únicos y/o personalizados

Se trata de artículos de poco tiraje o, a menudo, de piezas únicas. A muchos empieza a molestarnos subir al autobús y encontrar al menos a tres chicas con el mismo abrigo que tan cuidadosamente elegimos para “nuestra persona”. Estamos hartos de ropa de mala calidad, hecha para no durar.

4. Objetos de valor a precios asequibles

Queremos calidad, queremos diseño, queremos singularidad y, sobre todo, queremos poder pagar todo eso. Al prescindir de intermediarios que, muchas veces, lo que hacen es encarecer (y no mejorar) un producto, puedes estar pagando por un artículo singular confeccionado a mano, prácticamente, lo mismo que pagarías en una tienda por un objeto mecanizado.

5. Apoyas a personas no a corporaciones

Los precios de los productos están destinados a remunerar a la persona que los hizo y no a mantener marcas de grandes empresas con beneficios netos escandalosos, que enriquecen a unos pocos. No apoyas a corporaciones que tal vez sean además propietarias de negocios o explotaciones con los que, tal vez, no estarías de acuerdo. Estás apoyando a una persona.

6. Tratas directamente con el artesano/artista

Sin intermediarios, sin distribuidores, sin vendedores desmotivados el trato es mucho más personal. Tratas con la persona que ha creado el producto. Puedes enviarle un mensaje y decirle “¡Gracias! ¡Me encanta!”, contarle lo bien que queda su obra en tu salón o incluso mostrárselo con una foto. El mejor cumplido que le puedes hacer a un artista: comprar su obra.

7. Formas parte de una comunidad

Cada tienda viene a ser un puesto del mercadillo, junto a él muchos otros artesanos ofrecen productos a los que los demás vendedores tendrán también acceso como comprador. En estas plataformas compras y vendes. Charlas, compartes ideas, descubres cosas, hasta puedes llegar a hacer amigos… y todo sin moverte de casa.

8. Es cómodo y divertido

Haces encargo y en cosa de días te llega a casa el artículo que pediste. Divertido, porque además puedes establecer relaciones con otros miembros a través del servicio de mensajería que ofrece la plataforma. Puedes enrolarte en grupos con intereses comunes… En fin, puedes conocer a gente con la que de otro modo, probablemente, jamás habrías entrado en contacto.

9. Consigues regalos originales y novedosos

Objetos arriesgados o estrafalarios por los que las grandes compañías nunca apostarían, al no poder asegurar la venta en grandes cantidades. Formas variopintas, objetos curiosos, especiales… Si buscas originalidad este es el lugar. En cuanto a la actualidad del producto, puedes estar comprando hoy ¡algo acabado de confeccionar ayer!

10. Derechos humanos

Dado que compras el producto directamente a quien lo ha manufacturado, puedes estar seguro de que no estás fomentando la explotación de personas.

11. Aspectos ecológicos

Sucede, a veces, que las grandes compañías contaminan el entorno con sus actividades. Arreglar, reutilizar y reciclar es a menudo el leit-motiv de muchos artistas y artesanos. Todo esto sin olvidar que, por lo general, las prendas ejecutadas a mano están hechas para durar. Primar la calidad frente a la cantidad va claramente en favor del medio ambiente.

12. Obtienes productos de calidad

La mejor calidad, que a menudo presentan los artículos hechos a mano, se debe básicamente al cariño, al cuidado y la atención con que han sido ejecutados. Una persona, no una máquina, ha dedicado su tiempo y energía a imaginar, diseñar y manufacturar el objeto que sostienes en tus manos y esta energía, de algún modo, se percibe…

Bueno y además, te ahorras colas y empujones, impertinencias de vendedores (sorry vendedores guay, que también existís), los tiquets del parking y las vueltas que das hasta que encuentras un hueco o el tíquet de bus/metro en su defecto, cargar con el paraguas si llueve, golpes contra cantos de estanterías mal colocadas en medio de la tienda, hits musicales navideños y/o veraniegos, a tu pareja comiéndote la oreja con que “¡ir de compras es un coñazo!” (que lo es, y doblemente si encima te comen la oreja con obviedades), o que la cajera te pregunte si “eso” son pepinos o calabacines.

Monté una tiendecita on-line con el propósito vender gorros hechos a ganchillo. Mira, me dio por hacer ganchillo… y cuando tenía ya en casa más gorros que cabezas me dije a mí misma: “¿Por qué no? y de paso me entero de qué va todo esto de los Social Media famosos, que según todo el mundo son el futuro y blablabla…” y mi padre va y me dice: “Con eso no te vas a hacer rica”. Cierto… ¡y precisamente por eso! ahí va el argumento número trece: precisamente porque la gente que hace estas cositas no va a enriquecerse con ello…

¡Pon productos hechos a mano en tu vida! Puedes estar seguro que, en la mayoría de los casos, el valor del objeto que obtienes supera, con creces, el valor del dinero con que lo pagas.

Imagen cortesía de anthrovik con licencia Creative Commons.



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Nuria Puig

Sobre Nuria Puig


No soy psicóloga, ni experta en relaciones. Tampoco soy Community Manager, ni coach, ni ingeniera informática, ni storyteller… un desastre vamos. Soy madre y madrastra. Paciente hasta que me harto. Hago lo que puedo por intentar superarme cada día un pelín.