Desde hace dos semana se está viviendo un encarnizado debate entre los ciclistas a favor y en contra de la inclusión por la DGT en el Reglamento General de Circulación de la obligación de llevar un casco sin importar la vía y la edad. Mi postura de ciclista urbano puro (no uso la bicicleta para ocio) es la oposición a esta norma debido a que, a la larga, acarrea más contras que pros y a que, en un país democrático, las leyes deben tener en cuenta a todos los actores implicados y, con más motivo si estas afecta a la salud, argumentarse basandose en evidencias científicas.

1. No hay una evidencia clara de que sea eficaz

Tanto los estudios que han intentando demostrar la eficacia del casco como los que no adolecen de problemas de metodología y exclusión de parámetros (educación vial, vías donde se produce el accidente…). Así que  no hay ninguna evidencia clara y tajante que apoye la obligación aunque sí apoyarían una fuerte recomendación.

2. Desincentiva el uso de la bici

Solo hay cuatro países en el mundo donde el casco es obligatorio en cualquier vía y para todo el mundo y en uno de ellos, Australia, se ha estudiado su impacto: la gente deja de ir al trabajo en bici, los niños dejan de ir al colegio en bici y los adolescentes dejan la bici. Resultado: en 10 años los australianos perdieron entre un 25 % y un 38 % de ciclistas según el estado y ahí se mantienen. Paralelamente no se noto ningún efecto sobre el número de traumatismos craneales, que siguió en su línea.

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Podemos decir que Australia no es España, pero tampoco es Dinamarca o los Países Bajos y allí, cuando vieron esto, se les quitaron de golpe las ganas de legislar el casco.

3. La seguridad por número

Curiosamente, a la vez que bajaban los ciclistas, en Australia aumentaban (en porcentaje) los accidentes por diversos motivos siendo el más importante que los conductores se desacostumbran a tratar con ciclistas por las calles. Es lo que se llama seguridad por número y es el factor de seguridad más importante para un ciclista. Los Países Bajos, con el mayor porcentaje de ciclistas en el reparto modal, con casi un 40 %, son el país con menos accidentes por km recorrido en bici.

 

4. No evita accidentes

Esto es de perogrullo pero el casco no evita accidentes, solo protege en caso de tenerlos. Y podéis decir: ¡¡Como el cinturón de seguridad!!. Es cierto, pero el cinturón sí tiene una eficacia demostrada basada en papers y contó con el apoyo de todas las asociaciones de conductores.

Somos el país con mayor mortalidad ciclista (49 fallecidos en 2011) pero el 75,5 % de los fallecidos lo hicieron en carretera, donde el casco es obligatorio. ¿Que le hace pensar a la DGT que poner el casco obligatorio donde se producen el 25 % de los fallecidos es una solución a esto? Es más, cuando se impuso el casco en carretera, los traumatismos craneales aumentaron.

Si yo fuera la DGT no andaría tan preocupado de reducir la mortalidad en el colectivo menos afectado por la misma. Lo que me interesaría es no tener accidentes así que haría bien en preocuparme de otras medidas que sí los evitan como la formación vial en la escuela primaria o secundaria con examen de capacitación o que se pueda circular preferentemente por el centro de la calzada.

5. Acaba con los sistemas de bicicleta pública

La gran dificultad que entraña, por coste y logística, disponer de un servicio de cascos haría imposible mantener los servicios como Bicing o Sevici (un crecimiento del 200 % en el reparto modal, al garete). ¿Vais a cargar con un casco todo el día por si necesitáis coger la bici? Se estima que el impacto sería una reducción del 95 % de usuarios. Sin sistemas de bici pública hay menos ciclistas y con menos ciclistas….

En Israel y México DF tuvieron que recular en la imposición cuando vieron que perdían la inversión realizada. La experiencia en Melbourne, la única ciudad que lo sigue intentado, ha sido nefasta: el primer año robaron el 70 % de los 1.500 cascos. Años después pusieron máquinas de alquiler (con el gasto que conlleva no solo de implantación de máquina sino de lavado de los mismos) pero la media de trayectos no llega ni a 1 diario por habitante cuando en otras ciudades es de 8/10.

6. Sería más eficaz un casco para peatones

Esto es anti intuitivo pero en un estudio sobre 8.000 accidentes en marzo de 2005 la ONISR, la DGT francesa, señaló que sería más eficaz (recordad, suponiendo que estuviera demostrado) que los ocupantes de los vehículos y los peatones llevaran casco por delante de los ciclistas, ya que estos tenían un riesgo menor de traumatismo craneal.

Ciclistas

Pasajeros

Peatones

Heridos

92 %

93 %

84 %

Heridos Graves

8 %

7 %

16 %

Muertes

0,4 %

1,3 %

2,3 %

% de daño

en la cabeza

17 %

24 %

26 %

La cuestión es que los seres humanos somos terriblemente malos en calibrar un riesgo y ajustarlo a la realidad pero para eso tenemos la estadística. Otro estudio demostró que (a pesar de que montar en bici era la segunda actividad física más practicada) solo el 8 % de los niños ingresados en UK lo hacían por traumatismo craneal y solo el 2 % presentaban lesiones evitables con un casco. Ir en bici es seguro, más de lo que parece, pero lo percibimos mal.

7. Las ventajas de pedalear superan al riesgo de accidente

Oponerse a una medida de seguridad es algo duro porque, joder, ¿quien no quiere más seguridad? Y si se salva una vida ya con eso queda justificada la ley y eso casi es un argumento incontestable. Pero eso es cierto cuando al otro lado de la balanza no hay ningún beneficio para la salud, por ejemplo, en la prohibición de fumar en lugares públicos o la imposición del cinturón.

Aquí, al otro lado de la balanza, tenemos los beneficios a la salud (mejora cardiovascular, obesidad, diabetes…) y al medioambiente que genera cada ciclista. Frente a los riesgos de sufrir un accidente los primeros se estima que están en un factor 20 contra 1 en UK (en otros países esta relación es aún mayor). No habrá menos traumatismos (que no está demostrado, leches) pero a cambio habrá más gordos e infartados por falta de ejercicio y muertos prematuros por aumento de contaminación.

Y si lo pasamos a dinero, ya ni os cuento.

8. Lo han ocultado a las asociaciones ciclista

En la redacción del borrador del nuevo Reglamento General de Circulación, la modificación del artículo del casco nunca se mostró por lo que las asociaciones de ciclistas asumieron que era un debate aparcado. Luego se lo encontraron de sopetón sin tiempo para alegar. ¿Por qué? ¿Que temía la DGT? ¿Esto es democracia?

9. La decisión no ha sido motivada

Por mucho que se le ha pedido a la DGT que motivara, a posteriori, con datos esta decisión a lo más que han llegado a sido a declaraciones de su directora, María Seguí, (minuto 17) argumentando que los más de 5000 afectados por traumatismo no podían hablar (esto sí es demagogia). Se le olvidó comentar que, según sus propios datos, 4892 eran ocupantes de vehículos y peatones. Como que se preocupan demasiado por el 2,2 % de los accidentados, ¿no?. Que maja es la DGT. Al punto 6 me remito.

10. Oposición en toda Europa

Todas la asociaciones ciclistas de España, tanto las más de 50 que agrupan a los ciclistas urbanos (Conbici o la Red de Ciudades por la Bicicleta) como la Asociación de Ciclistas Profesionales se han opuesto a la norma. La Federación Europea de Ciclismo escribió un duro artículo al respecto sobre cómo puede afectar esto al clicloturismo. Para ser una medida que otorga más seguridad al ciclista todo son alegrías entre sus asociaciones, ¿eh?

11. A favor del casco: los coches. ¿WTF?

Las asociaciones que se han mostrado favorables a la inclusión del casco obligatorio han sido el RACC, el RACE, la Fundación Mapfre, el Comisariado Europeo del Automovilista y los Automovilistas Europeos Asociados. Permitanme que, con los datos aportados de descenso de ciclistas y porcentaje de afectados, me pueda mosquear un poco que los que no van habitualmente en bici sean los más entusiastas con la norma.

12. Es un debate ya superado en Europa

En países europeos con gran tradición ciclista como Dinamarca, Alemania o los Países Bajos con ratios de reparto modal entre el 30 % y el 40 % el casco no es obligatorio, solo es usado por entre el 5 % y el 3 % de los adultos  y encima son los que tienen menos accidentes e ingresos hospitalarios por los mismos. ¿Por qué no busca la DGT implantar las normas que han llevado a esa situación? Os aseguro que algunas de ellas, como el exámen de capacitación en las escuelas, tampoco son del agrado de los ciclistas españoles, pero funcionan.

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Por último me gustaría recordar que yo no estoy en contra del casco, estoy en contra de que me multen si no circulo con él y de que me quieran meter un reforma del RGC que parece hecha para satisfacer al lobby automovilístico, pero la Federación Europea de Ciclistas es mucho más clara:

“No estamos en contra del casco sino que luchamos contra los argumentos que aseguran que pedalear es más peligroso de lo que realmente es y que el casco ofrece una super protección más allá de la que realmente da.”

En conclusión, si la DGT quiere imponer esta norma, debe primero demostrar su pertinencia, algo que no ha realizado y que es obligatorio en un país democrático. Mientras tanto yo seguiré usando mi casco a discreción y recomendando su uso.
Fotografía destacada cortesía de CEJMéxico, con licencia Creative Commons.


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Sobre Txema Campillo


He podido cumplir con el "Yo de mayor quiero ser...científico". Ambientólogo reinventado como consultor de redes sociales y formador. Embarcado en divulgación científica para conseguir concienciar sobre los problemas de nuestro mundo. Ahora mismo me reparto entre la búsqueda de proyectos y la coordinación de la comunidad de práctica virtual Ambientenet. También colaboro en Naukas y Ambientum